Como terapista de arte, no soy adivina ni tengo poderes especiales para interpretar el arte. Mi rol es facilitar la terapia de una manera cuidadosa y confidencial. A veces interpreto el arte, pero su creador igualmente adquiere entendimiento a través del proceso de terapia. En el contexto de una alianza terapéutica, la creación artística puede ser una experiencia transformadora, sanativa y reveladora.
